Guía práctica

Qué comprobar antes de decidir cuánto regar

Ordena los datos de cultivo, lluvia, suelo y riego para detectar qué falta antes de calcular una aportación de agua.

Antes de fijar un riego, comprueba a qué periodo corresponde el consumo estimado, qué lluvia ha aprovechado el cultivo y qué agua queda en la zona de raíces. Un dato de evapotranspiración, por sí solo, no resuelve cuánto ni cuándo regar.

Dónde aplica
Preparación de datos para cultivos regados en suelo. No incluye una dosis, un umbral de estrés ni una programación válida para todas las parcelas.
Nivel
Iniciación

Empieza por el periodo y la parcela

Abre el registro de una parcela concreta. Anota cultivo, estado de desarrollo y fechas de inicio y fin. Si el dato climático es diario, conserva ese paso de tiempo en el resto del registro o agrega todos los datos al mismo periodo.

Te proponemos separar cuatro bloques: consumo estimado, entradas de agua, estado del suelo y funcionamiento del riego. Así podrás ver qué parte procede de una medida y cuál de una estimación antes de hacer operaciones.

La lluvia medida no equivale a toda el agua aprovechada

La precipitación efectiva es la parte de la lluvia que contribuye a cubrir la necesidad del cultivo. El suelo también aporta agua almacenada. Por eso no basta con restar la lluvia total a una cifra de consumo y tomar el resultado como orden de riego.

El balance de la zona radicular incluye entradas y salidas. La escorrentía y el drenaje profundo pueden sacar agua de esa zona; la reserva inicial también cambia el resultado. Anota cómo se han estimado esos términos y cuáles siguen sin conocerse.

Qué debe acompañar a cada cifra

Para el consumo, registra si has recibido ETo o ETc, de qué estación o cálculo procede y qué fechas cubre. Para el riego, guarda volumen o lámina aplicada, superficie a la que se refiere y momento de aplicación. Una cifra sin unidad no permite cerrar el registro.

En el suelo, conserva la ubicación y profundidad de la observación. Si falta una lectura, escribe «sin dato» y explica por qué. Poner cero en su lugar daría al cálculo una información que no tienes. Esta es una propuesta de organización del trabajo, no un modelo de programación ensayado por Agro En Claro.

Un ejemplo para detectar un cálculo incompleto

Ejemplo didáctico con cifras inventadas. Una hoja muestra 24 mm de ETc en seis días y 11 mm de lluvia total en ese periodo. La resta da 13 mm, pero aún no sabes la lluvia efectiva ni el cambio de agua almacenada en el suelo.

El resultado de la resta puede servir para encontrar qué datos faltan. No representa una recomendación de aplicar 13 mm. Tampoco permite convertir directamente la necesidad del cultivo en agua medida a la entrada de la instalación.

Qué llevar a la siguiente decisión

Al terminar, deja una hoja con unidades coherentes, procedencia y campos pendientes. Si la estimación ya incorpora lluvia o una corrección, señálalo para evitar contarlo dos veces.

Lleva esa hoja a la revisión agronómica local cuando haya que fijar el momento o la cantidad del riego. Para comprobar las unidades y entender qué consumo has recibido, continúa con las formaciones de milímetros a volumen y de ETo a ETc.

Fuentes y referencias

  1. FAO AQUASTAT · Necesidades de agua de riego

    Explica la aportación de la precipitación efectiva y del agua almacenada en el suelo. La metodología de estimación a gran escala no sustituye la programación de una parcela.

    Consultada:
  2. FAO · Balance de agua en la zona radicular

    Capítulo 8 de FAO 56, apartado Soil water balance. Relaciona lluvia, riego, evapotranspiración, escorrentía, drenaje y reserva inicial. Su aplicación requiere datos locales.

    Consultada:
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